Ing. Marco Antonio Solís Rojas
Departamento de Administración
de Mantenimiento
Posiblemente, en algún momento
usted ha escuchado el término Seguridad
Ocupacional, y a lo mejor, no le
ha prestado alguna importancia. No
obstante, es bueno saber que es un
concepto que está muy relacionado
con todo lo que hacemos, sin importar
el lugar donde nos encontremos.
Este artículo, está dirigido a informar
sobre algunos aspectos que contempla
este concepto, pues, en forma
errónea, se tiende a relacionarlo
exclusivamente con solo la parte
laboral, sin embargo, si lo asociamos
a una ocupación (indistintamente sea
cual sea), en un sentido más amplio, se
puede determinar que efectivamente,
va más allá de lo laboral.
El concepto de Seguridad Ocupacional*
como tal, hoy día, se define
como: un conjunto de normas y técnicas
dirigido a identificar, valorar,
evaluar y controlar todas aquellas
situaciones que podrían generar un
accidente. Esta definición, nos remite
de inmediato a una pregunta obvia: ¿qué es un accidente?, pues bien, para
efectos de este aprendizaje se definirá accidente* como: todo suceso
inmediato y no deseado que altera el
curso normal de una situación y que
necesariamente produce una pérdida
económica, ya sea por lesión personal
o daño material.
Partiendo de las definiciones
expuestas de estos dos importantes
conceptos, es conveniente conocer
como se inicia en la práctica el concepto
de la Seguridad Ocupacional,
para poder apreciar mejor su importancia.
Según los historiadores de este
Campo, la Seguridad Ocupacional se
remonta a los inicios de la historia del
ser humano, propiamente desde que
este era un ser irracional. Para visualizar
mejor esta situación, se requiere
hacer una breve descripción de cómo
se desenvolvía dicho ser y por tanto,
hay que imaginar al cavernícola que,
como líder de un Clan, requería, entre
otras funciones, proveer alimento a
todos sus miembros, acción que lo
llevaba a desplazarse considerables
distancias buscando cazar, por instinto,
una bestia de gran tamaño, que
les sirviera de alimento por un buen
tiempo. Así entonces, tal situación
evidencia que la cacería lo exponía a
un peligro, pues la bestia que pretendía
cazar, jamás iba a dejar de oponer
resistencia en su intento de supervivencia
y por ende también atacaría
a su oponente. Posiblemente, este
cavernícola también podía estar en la
línea de la cadena de alimentación de
otros animales con mayores capacidades
físicas.
La exposición continua al peligro,
que en muchas ocasiones les provocó la muerte, existió hasta el día en que
este ser irracional, se convirtió en
Homo-Sapiens (uso del razonamiento)
y buscó la manera de enfrentar
a las bestias sin tanto peligro.
Por instinto de supervivencia
emplea por primera vez el concepto
de la Seguridad Ocupacional, ¿cómo?
ingeniándoselas con algunas medidas
básicas de protección,apareciendo
así en primera instancia, el uso de la
piedra y el garrote como medios para “desorientar” al animal, evitando de
esta manera la confrontación cuerpo
a cuerpo. Según los historiadores, el
uso de estas piedras y garrotes también
les trajo cantidad de accidentes
a los cavernícolas, inclusive algunos
mortales, pues en su buen intento
de utilizarlos, o no les daba tiempo
para tirarlos, o bien el tamaño que
utilizaban no era el adecuado, lo que
más bien les causaba lesiones a ellos
mismos.
Posteriormente, el hombre se las
ingenia aún más y se da cuenta que,
ocultando un madero de mayor longitud
pero de menor peso detrás de su
cuerpo, engañaba al animal y podía
lograr que al acercarse a una distancia
prudente (por la velocidad de ataque
que llevaba), incrustar el madero en
el cuerpo de la bestia, provocándole
una lesión severa que le disminuiría
su fuerza, facilitando así el posterior
ataque para liquidarlo.
El hombre, en su intento de desarrollar
más su mente, con piedras
filosas, le haría punta a los maderos
convirtiéndolos en lanzas que serían
mucho más útiles y efectivas para
matar a sus presas, disminuyendo
considerablemente la exposición al
peligro que representaba su enemigo,
al enfrentarse cuerpo a cuerpo. Este
desarrollo intelectual alcanzó niveles
importantes, al punto de que en su
afán de evitar totalmente el contacto
con su adversario, el homo-sapiens
aprendió, en primera instancia, a hacer
fosas, y luego aprendió a taparlas con
algún tipo de camuflaje (ramas), para
atraer a las bestias, haciéndolas caer y
atrapándolas en los huecos, evitando
su escapatoria. De esta manera, la
posibilidad de obtener el objetivo propuesto
se podía alcanzar con mayor
efectividad y la pérdida de vidas fue
disminuyendo considerablemente.
Toda esta etapa tan importante de
desarrollo del ser humano, sirvió para
que el hombre utilizara (lo que hoy en
día son) las primeras herramientas, las
cuales, a su vez, junto con la gran utilidad
que tuvieron, fueron generadoras
de gran cantidad de accidentes por
su mal diseño o porque quien las usó no tenía conocimiento o experiencia
suficiente para utilizarlas o bien porque
usaron la herramienta inadecuada
según lo que querían hacer.
* Este trabajo expresa la opinión del
autor, basada en una experiencia profesional
de 27 años, por lo que el manejo de
definiciones y conceptos está apoyado en
su criterio personal adquirido, el cual está dirigido en un lenguaje básico ( tipo relato
) para una población popular. |