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Elizabeth Arnáez


Elizabeth Arnáez

Elizabeth Arnáez Serrano, bióloga de profesión, entró a trabajar al Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) en 1986 y, desde entonces, siempre ha tenido al menos un proyecto de investigación activo.

Fue una destacada estudiante y se considera un producto de la educación pública costarricense, pues hizo sus estudios primarios en la Escuela Pilar Jiménez de Guadalupe, donde nació; los secundarios en el Liceo de Señoritas Anastasio Alfaro y los universitarios en la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica.

Desde su segundo año de universidad fue asistente de laboratorio, luego curadora del Herbario de la Escuela de Biología y posteriormente asistente durante cinco años de la Dra. Eugenia Flores, hoy ministra de Ciencia y Tecnología. Bajo la dirección de la Dra. Flores hizo su tesis de licenciatura -en la que obtuvo mención de honor- y fue la Dra. Flores quien también la recomendó para trabajar en el TEC. En el año 2000 inició una maestría en ecología forestal bajo la dirección del Dr. Luis Fournier, reconocido investigador nacional ya fallecido. En este programa Elizabeth también tuvo graduación de honor.

Especies forestales y plantas medicinales
Comenzó a trabajar en el área de Biología de la Escuela de Química, puesto que la Escuela de Biología aún no existía. Desde allí, y con otros compañeros, se dedicó a la educación ambiental en escuelas y colegios de Cartago, con periodistas, así como estudiantes y docentes universitarios. El grupo ganó un premio en La Coruña, España, por la elaboración de un documental llamado “Plaguicidas, ¿a qué costo?”

A partir de 1989, y hasta la fecha, se ha dedicado a los estudios sobre la reproducción de plantas de interés forestal, conjuntamente con su colega la M.Sc. Ileana Moreira.

Elizabeth ha trabajado con especies forestales en diferentes partes del país, en coordinación con la Escuela de Ingeniería Forestal del TEC, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), algunas ONG y otros grupos organizados.

El principal aporte de estos trabajos ha sido hacia el sector forestal mediante estudios biológicos básicos para la toma de decisiones en ese campo. Consisten en la descripción morfológica de cada especie utilizando microscopía electrónica, estudios ecológicos, fenología (seguimiento del comportamiento vegetal y reproductivo de las especies a estudiar y su relación con factores ambientales) y estudios de raíces y semillas.

Estos estudios se realizan en especies nativas de interés nacional y ya hay unas 25 especies estudiadas. Algunas de estas son importantes para la protección de la fauna, otras son maderables, para la protección de cuencas, y ornamentales. Entre ellas están: roble, cristóbal, surá, magnolia, tirrá, cebo, botarrama y pilón.

Otro campo de trabajo de Elizabeth Arnáez es el de las plantas medicinales. Junto con Silvana Alvarenga e Ileana Moreira, y con investigadores de otras escuelas del TEC, de otras universidades y algunas ONG, desarrollan estudios para el rescate de esas plantas.

En este campo, el equipo de trabajo realiza estudios biológicos, de multiplicación de especies por medio de la técnica del cultivo de tejidos e identificación de metabolitos (que permiten saber si la planta tiene sustancias tóxicas o aprovechables para distintos fines).

Trabajo en comunidades
A lo largo de su carrera como investigadora, parte importante del trabajo de Elizabeth Arnáez ha estado centrado en las comunidades.

“Por mi formación de bióloga tengo el entrenamiento para el trabajo de campo, pero también lo disfruto y lo considero una obligación de las universidades estatales”, dice esta investigadora que ha tenido experiencias muy enriquecedoras trabajando con grupos de mujeres organizadas en distintas comunidades del país.

Considera más fácil el trabajo con mujeres porque ellas “lo hacen con amor”; en general son personas humildes que quieren aportar a la casa y que de esta forma se sienten útiles; además, toda la familia se integra al trabajo. Por medio de las diferentes actividades que han organizado los investigadores del proyecto, Elizabeth Arnáez ha podido constatar que las mujeres de la Zona Atlántica, por ejemplo, valoran mucho toda actividad de capacitación que les lleven desde charlas cortas hasta capacitaciones en administración de pequeñas empresas, aspectos técnicos como el cultivo e industrialización de la uña de gato y conocimientos para la creación de asociaciones.

Pero Elizabeth, por su experiencia, destaca el aspecto negativo del asunto: cuando el proyecto de investigación finaliza, el trabajo de las mujeres también decae porque ya no tienen en quién apoyarse. Para las mujeres es más difícil acometer una tarea emprendedora porque deben cuidar a los hijos, no pueden desplazarse grandes distancias por la falta de medios de transporte, carecen muchas veces del servicio de electricidad y su nivel de escolaridad es bajo.

Por eso –dice- es importante considerar un proceso de acompañamiento aún después de finalizado el trabajo formal de investigación por parte del TEC, y como opción sugiere la posibilidad de utilizar algunos de los fondos comunes del Consejo Nacional de Rectores (CONARE), que ahora se han puesto en operación, para abordar este problema.

Diversos cargos
Elizabeth Arnáez, madre de dos hijas de 10 y 7 años, disfruta enormemente la vida en familia. Cuenta que después del nacimiento de Isabel y Gabriela pidió un permiso en el TEC y regresó al trabajo hasta que ellas habían cumplido un año. Además, recibió el título de maestría el mismo día que lo hizo su esposo, solo que él se graduó en el área de protección de cultivos.

Por otra parte, manifiesta enfáticamente que “le encanta el TEC”, lo valora mucho y se considera afortunada por trabajar en una institución donde hay mucho apoyo, estabilidad, posibilidades de crecimiento profesional, experiencias valiosas de trabajo en grupo y recursos variados.

Elizabeth también disfruta de impartir lecciones y varias veces ha sido la profesora mejor evaluada de la Escuela de Biología. Por esta razón, el año anterior recibió un homenaje de la Vicerrectoría de Docencia.

Pero sus intereses no se han quedado únicamente en la investigación y la impartición de lecciones. Fue miembro del Consejo de Investigación y Extensión por dos períodos, fue parte del Tribunal Institucional Electoral (TIE) y ha representado al TEC en varias comisiones de CONARE, ante la Organización de Estudios Tropicales (OET) y ante el MINAE.

También coordina la carrera de Ingeniería en Biotecnología desde su creación en 1997, algo que califica como un reto porque fue una experiencia nueva para la Escuela, para el TEC y para el país. Destaca que los profesores de Biología han dado una gran lucha para sacar adelante este proyecto con espíritu de superación y trabajo en equipo.

Y desde el 2005 coordina también la Comisión de Autoevaluación de la Escuela, con el objetivo de poder obtener la acreditación el próximo año.

Siguiendo uno de los propósitos de la Escuela de Biología, de que todos los investigadores publiquen el resultado de sus investigaciones, Elizabeth ha presentado numerosas ponencias en seminarios y congresos y ha escrito muchos artículos en revistas como Biología Tropical, Biocenosis, Tecnología en Marcha y la Revista Forestal Centroamericana. También es coautora de varios libros.

Amor por la naturaleza
Fuera de todo eso, hace tai chi, practica el reiki, va al gimnasio y hace spinning. Le gusta pasear por lugares tranquilos, caminar en la montaña y disfrutar la naturaleza en general.

Esto se debe, dice Elizabeth, a que durante su infancia viajó mucho a la provincia de Limón, donde trabajaba su padre, y así pudo conocer muy temprano en su vida, los canales de Tortuguero, Cahuita, Talamanca, isla Uvita e Hitoy Cerere, este útlimo antes de que fuera declarado Parque Nacional.

Su madre, por otra parte, le enseñó a disfrutar del sol y de la lluvia, de los amaneceres y atardeceres, de las caminatas agotadoras para llegar al lugar deseado y disfrutar plenamente de ello. También le enseñó, junto a sus hermanos, a hacer huertas, a disfrutar de los ríos de aguas cristalinas, del viento que se siente en un bosque, de sus olores y colores.

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