Medio siglo de contribución institucional: La historia de vida y vocación de Carlos y Marielos en el TEC

rgb(216,232,243)

Carlos Alfaro (quien ingresó al TEC en 1976) y Marielos Monge (1979) recuerdan los inicios de la Ingeniería en Computación, cuando esta disciplina apenas comenzaba a abrirse paso en el país

29 de September 2026 . Autor/a: Noemy Chinchilla Bravo
Vida Estudiantil

Lo que comenzó como una amistad estudiantil se transformó en un noviazgo de cuatro años que culminó en matrimonio en 1983. Hoy, con 43 años de casados, celebran no solo una vida, sino también la misma profesión. 

Fotografía cortesía de Carlos Alfaro Quesada .

En los pasillos del Tecnológico de Costa Rica (TEC) no solo se han consolidado la historia de la computación nacional, sino que también se han vivido historias de vida y trayectoria institucional.

Un ejemplo de ello es Carlos Alfaro Quesada y Marielos Monge Vargas, quienes forman parte de esas primeras generaciones de pioneros que apostaron por una carrera innovadora en una época en la que la computación apenas abría brecha. Carlos ingresó a la carrera de Ingeniería en Computación en 1976, oriundo de Grecia, mientras que Marielos fue en 1979, desde Cartago.

Hoy, cuando la carrera celebra su 50 aniversario, ambos miran hacia atrás con orgullo, reconociendo que su paso por el TEC transformó tanto su trayectoria profesional como su vida personal.

Pioneros en la banca y la educación

A lo largo de sus carreras, ambos aplicaron los conocimientos adquiridos en las aulas del TEC para impactar el desarrollo del país de maneras diferentes. Carlos se enfocó hacia el sector bancario, especializándose en sistemas y en el área clave de tarjetas de crédito, y Marielos se dedicó a la docencia y a la informática educativa, compartiendo su pasión por la tecnología con las nuevas generaciones.

Tras una pausa de diez años dedicada al hogar y a la crianza de sus hijos, Marielos se reincorporó con fuerza a la enseñanza una vez que sus hijos crecieron.

“Agradezco al TEC la formación integral que me dio, la educación de calidad de donde brota todo el conocimiento y las habilidades que desarrollé”.

Marielos Monge Vargas, graduada de las primeras generaciones de Ingeniería en Computación.

Asimismo, resalta la labor de un cuerpo docente sumamente calificado y la oportunidad de compartir con compañeros esforzados que, provenientes de familias humildes, hoy son profesionales sumamente exitosos.

Por su parte, Carlos comentó que ser parte de la primera generación fue una experiencia que le correspondió por situaciones del destino (edad) y por haber decidido optar por una universidad orientada a las ingenierías. 

“Seleccioné Computación por ser una carrera que me llamaba la atención y consideraba que era una carrera con futuro laboral. Escogí el Tecnológico por ser una universidad que desde el primer semestre tenía materias de carrera".

Carlos Alfaro Quesada, graduado de las primeras generaciones de Ingeniería en Computación del TEC.

Además, Alfaro, agregó que la experiencia fue muy linda en el sentido de responsabilidad y compañerismo del grupo. Al mismo tiempo fue muy difícil por tener que enfrentar una carrera exigente viniendo de zona rural y de un liceo nocturno. 

“Considero que mi responsabilidad y perseverancia fueron las características personales que más me ayudaron a egresarme de la carrera. La integración al ámbito laboral fue muy fácil. Ya estaba preparado y había pocos profesionales con preparación académica”, aseveró Alfaro.

Una nueva alianza

Fue en el Centro de Cómputo del TEC, entre tareas universitarias, pantallas y largas jornadas de estudio, donde Carlos y Marielos se conocieron.

Lo que comenzó como una amistad estudiantil se transformó en un noviazgo de cuatro años que culminó en matrimonio en 1983. Hoy, con 43 años de casados, celebran no solo una vida, sino también la misma profesión.

De ese matrimonio nacieron cinco hijos y tienen ya seis nietos. Su hijo mayor estudió Ingeniería  Electrónica, también en el TEC, y una de sus nietas cursa actualmente Diseño Industrial en el mismo Campus de Cartago donde se conocieron sus abuelos.

Marielos dijo que “Gracias al TEC lo conocí a él; es muy bonito porque estamos en la misma sintonía, somos de la misma carrera y los dos nos apoyamos mutuamente”.

Finalmente, Carlos Alfaro, destacó que casarse y tener hijos era una de sus metas personales. "Llevar el amor y los estudios en forma paralela fue una motivación para mis estudios y para cumplir ambas metas en forma simultánea".