La situación sismológica de Costa Rica es muy especial, en el mundo hay más de 50.000 kilómetros de zonas de subducción y solo el 2% tiene la particularidad de no ser submarinas. Costa Rica cuenta con dos penínsulas que se asientan en zonas con esas características.

Por esta razón el territorio nacional está en continuo movimiento de forma heterogénea con varias áreas de movimiento con dinámicas muy distintas. Las zonas límite entre estas áreas son las zonas de cizalla, y dan origen a gran cantidad de terremotos de origen local. La cizalla es el efecto de corte que hace que las dos partes separadas por el esfuerzo se deslicen una respecto a la otra. Su efecto es la generación de fallas.

El Ovsicori (Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica) cuenta actualmente con 85 estaciones de monitoreo, ubicadas a lo largo de todo el territorio nacional que permiten tener un monitoreo constante del movimiento del territorio.

Este proyecto pretende, visualizar por primera vez, un año de movimientos de la superficie del país, mostrando de forma de animación cuáles áreas están en contacto con cuáles otras y qué potencial de peligro puede desarrollarse. Este tipo de visualización con animación en el tiempo no existe en el país y ayudará a la comprensión de la compleja mecánica sísmica.