Vigencia: De 2014 hasta 2015
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El clima de nuestro planeta está sufriendo importantes alteraciones desde hace varias décadas.

El 4º Informe del Grupo Intergubernamental de Cambio climático (IPCC) indica que el calentamiento del sistema climático es inequívoco y que se debe principalmente al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) provocado por actividades humanas como el uso intensivo de combustibles fósiles, el gas o el carbón, la descomposición de residuos urbanos o ganaderos y los cambios en el uso de la tierra como consecuencia. El incremento de la temperatura sobre la tierra prevé impactos muy significativos a nivel global, incluyendo cambios en la cantidad y en la ubicación de las precipitaciones, aumento en el nivel de los océanos, incremento en la frecuencia y gravedad de fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, olas de frío y calor, huracanes y tifones, cambios en la cota de nieve de las montañas, efectos negativos en los rendimientos agrícolas, extinción de ecosistemas y especies, incrementos del rango de los vectores de enfermedades, efectos adversos para la salud en los lugares de temperaturas cálidas, entre otros. En la actualidad están desapareciendo especies de montañas altas, las que son incapaces de adaptarse a los cambios climatológicos de sus hábitats. Numerosas poblaciones costeras están bajo amenaza ante el crecimiento del nivel del mar, fruto del derretimiento de grandes masas de hielo y el aumento de la temperatura del mar. Los ciclos de vida de muchas especies de plantas y animales silvestres están estrechamente vinculados con el paso de las estaciones. Inviernos suaves podrían afectar a muchos mamíferos o insectos que disminuyen su actividad, evitando su entrada en hibernación o letargo durante estos períodos en los que la comida es escasa y en el que perecerán por hambruna. Los ciclos fenológicos en las plantas se están viendo significativamente afectados; un cambio previsto es el predominio de “malas hierbas” o especies oportunistas a expensas de la escasez de especies con más exigencias ecológicas; también, ya se registran migraciones altitudinales de especies y se proyectan extinciones locales a un plazo muy corto. Se ha considerado que “ las temperaturas globales previstas para los próximos siglos, puede poner en marcha un nuevo evento de extinción masiva”, donde más del 50% de las especies de animales y plantas podrían extinguirse. Se pronostica que entre los ecosistemas más vulnerables al cambio climático están las islas en el sentido amplio (islas edáficas y ecosistemas en cumbres de montañas altas), así como los ecotonos (zonas de contacto entre dos o más sistemas o llámese zonas transicionales) y los ecosistemas de ribera. A nivel de especies, tres respuestas generales podrían tener lugar debido al cambio climático: desplazamiento, adaptación o extinción local. Actualmente es incierto si las especies de plantas en nuestro país, o al menos en algunos ecosistemas específicos, serán capaces de evolucionar y adaptarse a tiempo al cambio climático. Pocos estudios en Costa Rica dan seguimiento a estos efectos. Costa Rica posee espacios geográficos muy particulares para llevar a cabo estudios sobre el impacto del cambio climático en las poblaciones naturales. Uno de estos espacios es el Parque Nacional Volcán Irazú (PNVI), una área protegida que resguarda el volcán activo más alto de Costa Rica, mantiene uno de los pocos reductos de vegetación de páramo presentes en nuestro país, preserva los sitios de origen de varias cuencas hidrográficas, abriga varias zonas de vida del país y es una importante zona de protección de flora y fauna, que incluye al menos nueve especies de plantas endémicas de Costa Rica. En Costa Rica no se ha realizado una monografía formal y extensa que evalúe de manera sistemática, objetiva y con el uso herramientas modernas el efecto del cambio climático sobre el patrón de distribución de las especies de plantas. Bajo los anteriores antecedentes, es irrefutable indicar que el PNVI es un sistema montañoso que reúne características muy particulares que la convierten en un sitio ideal para monitorear el efecto del cambio climático sobre el patrón de distribución de sus especies de plantas. Por otro lado, el uso de herramientas informáticas para realizar predicciones de distribución potencial de especies constituye una técnica moderna e importante en biología analítica que podrían ser aplicadas en conservación y evaluaciones de cambio climático y otros campos. Bajo las anteriores premisas y de manera consecuente con las prioridades de investigación de la Escuela de Ingeniería Forestal se plantea este proyecto, el cual postula como objetivo principal “Evaluar el efecto del cambio climático sobre el patrón de distribución de las especies de plantas presentes en el Parque Nacional Volcán Irazú, basado en simulaciones a mediano y largo plazo”. Para lograrlo se proponen cuatro objetivos específicos: 1. Realizar simulaciones que proyecten a mediano y largo plazo la variación en el patrón de distribución de 70 especies de plantas presentes en el PNVI por efecto del cambio climático, con el fin de valorar su riesgo de extinción local, capacidad de desplazamiento o adaptación a las nuevas condiciones climáticas; 2. Valorar la posibilidad del ingreso al PNVI, por efecto del cambio climático, de especies de plantas actualmente consideradas como malezas, evaluando al menos 10 taxones distintos que en el presente no se encuentran pero tienen alto potencial de inserción en el sitio; 3. Definir acciones a seguir en procura de mitigar el efecto del cambio climático en el patrón de distribución de las especies de plantas presentes en el PNVI y; 4. Divulgar los resultados obtenidos en instituciones del Estado, tomadores de decisiones y en el público general mediante publicaciones científicas, talleres.