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Pequeñas decisiones que conforman nuestro destino: la historia de mi Trabajo Final de Graduación

15 de Julio 2019 Por: Redacción

La Oficina de Comunicación y Mercadeo no toma como suyas, las opiniones vertidas en esta sección.
 

Royer Alvarado Guzmán
royeralgu96@gmail.com

Esta publicación busca contar mi experiencia en el TFG (Trabajo Final de Graduación) para mi Bachiller en Administración de Empresas del Tecnológico de Costa Rica; y con esto despertar en los lectores la motivación para empezar sus metas con mucho ánimo y decisión. Además, espero que les incentive a dar más de lo que se les pide, con el fin de que sus acciones creen un impacto positivo en el mundo.

Era mi penúltimo semestre en el TEC (primera mitad del 2019), por lo que era el momento de decidir el énfasis en el que quería realizar mi TFG, sin embargo, lo único que sabía en ese momento era que quería hacer un trabajo en una empresa a la cual de verdad le pudiera ayudar de manera significativa.

Desde mediados del segundo semestre del 2018 empecé a buscar opciones, a enviar correos a diferentes empresas y también a pedirles consejos a mis profesores.  A estos, con los que mantuve una relación de mayor confianza les comentaba acerca de mi aspiración sobre el TFG y las ganas que tenía de hacer algo completamente distinto y retador.

No fue hasta el 22 de noviembre cuando me enviaron un correo sobre una empresa del sector turístico, la cual buscaba dos estudiantes para realizar dos TFG en Cabuya de Cóbano, en la provincia de Puntarenas. El mismo día contacté al propietario y un día después hicimos una entrevista vía telefónica, en la cual él me informó que le gustaba mi perfil y que por ende fui el primer seleccionado para los proyectos.

Además, en la entrevista confirmé que la empresa estaba dentro de lo que conocemos como Mipymes. En ese momento conocía la realidad de las Mipymes en Costa Rica, era consciente de que gran parte del parque empresarial costarricense está constituido por este sector, y que casi un tercio del empleo costarricense proviene de estas empresas. Aparte de ser una microempresa, era del sector turismo, siendo este el que más crece en la economía costarricense; lo cual me causaba mayor emoción, puesto que quería de verdad ayudar. Debo confesar que ese día estaba muy feliz porque la empresa cumplía con mis expectativas.
 

El proceso de decisión

A pesar de que la empresa encajaba con el perfil que buscaba, tenía que pensarlo bien, porque en caso de aceptar debería irme a vivir a la Península de Nicoya y viajar una vez a la semana ida y vuelta a Cartago para una reunión con el tutor y recibir un curso que estaba pendiente en mi malla curricular.

Para que se hagan una idea, estos viajes semanales implicaban, solo desde Cabuya hasta Cartago, unas ocho horas de transporte aproximadamente; sumando un tramo de viaje en buseta, luego un bus de Montezuma al ferry en Paquera, más el viaje en ferry hasta Puntarenas y finalmente tres autobuses (Puntarenas hacia San José, luego hacia Cartago y después a mi casa); más otros detalles y atrasos como las presas y demás. El regreso era igual de extenso, por lo tanto invertiría aproximadamente 16 horas cada semana solo en estos viajes.

A pesar de esos retos me decidí a realizar el proyecto con la empresa, por lo que debí desarrollar un cronograma que me permitiera y facilitara organizarme.

Asumir el reto de realizar mi TFG en Cabuya implicó que incluso en ocasiones tuviera que trabajar mientras viajaba en el ferry para poder cumplir con los avances; sin embargo, también pude aprovechar para conocer las playas, salir a restaurantes y conocer muchas personas en los cuatro meses que estuve por allá.
 

¿Qué logré aportar a la empresa?

Como es característico de muchas micro y pequeñas empresas, los inicios de esta fueron muy empíricos y prácticamente sin ningún conocimiento en la gestión administrativa; por lo que las oportunidades de mejora eran bastantes, así que aparte de desarrollar mi TFG me dispuse a ayudarles en muchas otras cosas, las cuales les cuento a continuación.

En mi primera reunión presencial el propietario me contó acerca de la idea de desarrollar una marca para comercializar el pescado de la zona, el cual es obtenido por medio de la pesca artesanal, cuyo impacto ambiental es bajo. Este tema me interesó también porque la promesa de la marca era disminuir la cantidad de intermediarios y con esto mejorar el nivel de ingreso de los pescadores de la zona.

Días después de la reunión con el propietario, tuve la suerte de recibir una charla de propiedad intelectual, como parte del curso de Gestión de la Innovación. En esta charla hablaron precisamente sobre las marcas, por lo que al finalizar busqué a la expositora y le comenté la idea de la marca. Así fue cómo logré enlazar al empresario con la escuela de Diseño Industrial del TEC, la cual tiene un proyecto cada semestre sobre desarrollar una marca para pequeñas empresas, siempre y cuando esta marca tenga un impacto positivo en la sociedad, por lo que el proyecto cayó “como anillo al dedo”.

Entre otros temas que pude apoyar a la empresa, fue sobre la gestión de sus finanzas, ya que había bastantes oportunidades de mejora; por lo cual elaboré para ellos una herramienta de Excel que les permite ahora manejar con más eficiencia esas tareas.

De manera similar, en cuanto al menú del restaurante, detecté varias oportunidades para mejorarlo, entonces propuse incluir platos vegetarianos para responder al segmento de mercado atendido y también agregar el menú para niños. Adicionalmente elaboré algunos rótulos para el restaurante (me nació hacerlo, aunque por supuesto no es parte habitual de un TFG). Todos estos cambios los pude realizar con la autorización y confianza del dueño, por supuesto, y aprovechando algunas herramientas que había aprendido a utilizar durante mi pasantía en España en el 2017.

Otro aporte, surgió a raíz de que un día vi a la salonera envolver los cubiertos con servilletas; esto era muy lento y casi nunca los clientes utilizaban esa servilleta. Identifiqué el problema y propuse mandar a hacer unas bolsas de tela para colocar los cubiertos. Este cambio haría que ese trabajo gastará mucho menos tiempo y dinero, además se generaba una reducción en los desperdicios y disminuía la huella de carbono, siendo esto último un tema que me importa demasiado.

Una última anécdota que puedo compartirles, es que en una de las entrevistas el señor me comentaba que pagaban una suscripción en una página web, en donde aparecían los hoteles de aventura de Costa Rica. Investigué esto y me di cuenta que su hotel no aparecía, cuando le comenté al propietario llamó a los encargados, los cuales como disculpa enviaron a clientes por una semana a su hotel. Esto fue muy favorable para el hotel, tanto al momento como a futuro. 
 

Los frutos que recibí y lo que deseo que ustedes aprendan de mi experiencia

Cuando me fui de la empresa, estaba feliz y orgulloso de ver que muchas de las propuestas dentro de mi proyecto se iban a implementar o se estaban implementando; pero lo que más me emocionaba era saber que no solo di el 100% para mi TFG, sino que tuve la oportunidad de ayudar en otras mejoras que estaban fuera del alcance de mi proyecto y que ayudaron de manera significativa a la empresa.

En aquel hermoso lugar donde estuve cuatro meses no solo aporté, sino que aprendí muchas cosas nuevas que me hicieron crecer como persona y profesional, además de eso allá quedaron muy buenos amigos y amigas a las que espero muy pronto ir a visitar.

Finalizo diciéndoles que cuando tenga la oportunidad de ayudar y dar más de lo que le piden, solo háganlo, en la situación que se encuentra el mundo actual y en especial nuestro país, necesitamos personas que se animen a tomar acción y produzcan un cambio real.  También debemos aprovechar las oportunidades que nos da la vida, aunque en ocasiones nos saque de nuestra zona de confort.

¡La suma de todas nuestras pequeñas decisiones conforman nuestro destino!

¡Gracias por leerme!

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