Centro de Investigación en Biotecnología

Empresa agrícola creará laboratorio de biocontroladores con asesoría del TEC

 

En la biofábrica se producirán hongos y bacterias para controlar plagas e insectos que afectan los cultivos

 

Desarrollo permitirá reducir impacto ambiental, a la vez que se reducen los costos de producción

23 de Junio 2022 Por: Johan Umaña Venegas
Cinco hombres posando después de firmar el acuerdo.

A finales de mayo gerentes del Grupo BATGAL visitaron el TEC para firmar el convenio que permitirá que el Centro de Investigación en Biotecnología (CIB) les brinde asesoría en el desarrollo de un laboratorio de biocontroladores. De izquierda a derecha: William Watson (TEC), Jaime Brenes (TEC), Saúl Carrera (gerente general de BATGAL), William Rivera (TEC) y Braj Sinch (asesor BATGAL). Fotografía: Ruth Garita / TEC.

Mejores productos, a un menor costo y con reducción de agroquímicos. Los biocontroladores son organismos microscópicos –como hongos y bacterias– que prometen revolucionar la forma de cultivar nuestros alimentos, con una agricultura más saludable para las personas trabajadoras, las comunidades aledañas y los consumidores.

Innovaciones tecnológicas que las empresas nacionales empiezan a adoptar, de la mano de las universidades costarricenses.

Así lo hará el Grupo BATGAL, que contrató los servicios del Centro de Investigación en Biotecnología (CIB), del Tecnológico de Costa Rica (TEC), para recibir asesoría y capacitación en la creación de un laboratorio de producción de biocontroladores, también denominado biofábrica de microorganismos.  

“Nosotros somos productores de arroz, de palma aceitera, de plátano, principalmente, pero estamos con ganas de incursionar en otros cultivos. Para nadie es un secreto que con todo lo de la pandemia, con las limitaciones que hay en la cadena logística mundial, los precios de los fertilizantes, de los insumos... todo se ha disparado. Entonces, es importante desarrollar opciones o alternativas biológicas o naturales, que no solamente van a tener un impacto económico en el cultivo, sino que adicionalmente son alternativas más amigables con el ambiente, que es hacia donde va el mundo y es hacia donde nosotros como Grupo tenemos que migrar.

“Me parece que con la firma de este contrato, de este convenio del día de hoy, estamos dando ese primer paso hacia producir lo más natural y lo más amigable con el ambiente'', comentó Saúl Carrera Posada, gerente Grupo BATGAL, durante la firma del convenio, en mayo pasado.

El gerente firma el convenio en papel.
Saúl Carrera, gerente de grupo BATGAL (centro), firma el convenio con el TEC. Le acompañan Braj Sinch y William Rivera. 
Fotografía: Ryth Garita / TEC.

BATGAL es un grupo empresarial con divisiones agrícolas y pesqueras, entre otras, y que tiene presencia en diferentes partes del país, principalmente en el cantón de Parrita (Puntarenas), así como en Chomes de Puntarenas y en San Carlos.

William Rivera Méndez, docente e investigador del TEC, explicó que el convenio consiste en diseño, equipamiento y puesta en marcha del laboratorio o biofábrica, así como la capacitación a quienes se encargarán de las facilidades. También, se brindará orientación a las personas trabajadoras para que apliquen los productos adecuadamente. 

“Es todo un reto, porque en sistemas más pequeños es fácil hacer un cambio, pero en fincas tan grandes como las que tiene el Grupo BATGAL es más difícil y complejo establecer un cambio de tecnologías. Para el TEC será un proceso interesante, porque con otros grupos o empresas ya hemos dado el acompañamiento para aplicar las tecnologías, con BATGAL la idea es que ellos mismos produzcan las tecnologías”, explicó Rivera. 

“Para el TEC este convenio representa una oportunidad de devolver a las personas lo que invierten en la universidad, es proyección, porque podemos aportar conocimiento para que se dé un efecto positivo en las comunidades, con la reducción de aplicaciones de agroquímicos”. Jaime Brenes Madríz, investigador CIB

Biofábrica de salud

La biofábrica que construirá Grupo BATGAL con la asesoría del TEC podría estar lista para el próximo año y servirá para producir biocontroladores de “alta calidad”, que sirvan para sustituir, en parte o del todo, algunos de los agroquímicos que se aplican en la actualidad, detalló Rivera.

Según los especialistas, se trata de hongos y bacterias “antagónicos” de uso agrícola y que se ha comprobado que son inocuos para el ser humano.

Sirven para tratar enfermedades en las plantas y controlar poblaciones de insectos perjudiciales para los cultivos.

Entre los beneficios del uso de agentes biocontroladores en la agricultura se enumeran:

  • No tiene afectación para las personas trabajadoras de la finca.
  • No existe el riesgo de que lleguen a los consumidores finales, pues no quedan residuos en los alimentos.
  • Disminuye sustancialmente la afectación ambiental por el cultivo, pues los biocontroladores no dejan residuos que se filtren a las fuentes de agua o lleguen a las comunidades aledañas.
  • No crean resistencia, por lo que van a continuar siendo efectivos.

“Los agentes biocontroladores pueden ser igual de eficaces que un agroquímico, si se aplican bien u oportunamente, dejando de lado todos los riesgos para la salud”. argumenta Rivera.

Además, reduce los costos de la empresa y la necesidad de importar agroquímicos, cuyos precios han aumentado con la pandemia y las disrupciones en las cadenas de abastecimiento globales.

Nuevos mercados

Aparte de las reducciones de costos, las empresas que hacen la conversión tecnológica para producir con biocontroladores pueden acceder a nuevos mercados.

Según los investigadores Jaime Brenes Madríz y William Rivera Méndez, las técnicas que se han investigado en el CIB-TEC para controlar plagas y enfermedades en cultivos con el uso de microorganismos naturales, como hongos y bacterias, facilitan el proceso para que los productores obtengan certificaciones que les brindan acceso a mercados más exclusivos y demandantes de un mejor trato con el ambiente.

“Con las restricciones y demandas de productos agrícolas de alta calidad e inocuidad que exigen los mercados internacionales, este paso que da el grupo BATGAL, los presentará como una empresa visionaria en la búsqueda de alternativas de producción amigables al ambiente”, comenta Brenes. 

El investigador también comenta que esperan ampliar la colaboración con el Grupo BATGAL, para aplicar la relación a otras acciones del TEC, como la docencia, la investigación y la extensión; de forma que estudiantes de diferentes carreras tengan mayor acceso a realizar sus tesis y prácticas de graduación o conocer en el campo la aplicación de lo que aprenden en las aulas.

Centro de Investigación en Biotecnología, Grupo BATGAL, Biocontroladores, Agricultura, Seguridad alimentaria