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Estas son las perspectivas del segundo socio comercial de Costa Rica

18 de Octubre 2018 Por: Kenneth Mora Pérez
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  • China es actualmente el segundo país de importancia respecto a transacciones.
  • Costa Rica se vinculó recientemente de manera oficial a la iniciativa de la Franja y la Ruta.

China ha sido, a lo largo de la historia, uno de los países más ricos en historia y cultura; y ha logrado convertirse en una de las 10 mayores potencias económicas del mundo.

El país asiático tiene una serie de particularides que lo distinguen de otras latitudes, las cuales han posicionado a China como un país lejano geográficamente de Costa Rica pero con características de interés para la relación que tiene nuestro país con éste.

Actualmente, China es uno de los principales socios comerciales del país, al mantener relaciones diplomáticas desde el 2007:  una vez que se  rompieron relaciones con Taiwan (país frente a las costas chinas), la administración Oscar Arias reestableció las acciones comerciales y diplomáticas con este país.

A partir del Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica y China en el 2011, nuestro país ha logrado posicionar productos en este mercado, a un monto alcanzado de unos 340 millones de dólares según la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

El azúcar es el principal producto que se exporta hacia el país asiático (un 23%), seguido por la carne bovina (14%) y la madera en bruto (9%), según estadísticas de Comercio Exterior de Costa Rica del 2017.

El mismo informe indica que desde China, los textiles y confección dominan las importaciones (8,4%), mientras que los teléfonos celulares son los productos con la segunda demanda más alta.

Más allá de la relación comercial y diplomática

Como parte de las principales características que destaca de China es que este país es el tercero más  grande del mundo respecto a extensión, superado por Rusia y Canadá respectivamente. Sin embargo, su extensión sí incluye a la mayor cantidad de personas en el mundo,  la cual alcanza 1,4 mil millones de habitantes.

Respecto a su contexto digital, destaca en primera instancia el control que tiene el Gobierno, encabezado por el Partido Chino Comunista, hacia Google, Facebook o Whatsapp.  Argumenta razones de seguridad estatal para evitar, a través de diferentes leyes, la entrada de contenidos que puedan ser 'hostiles' o peligrosos para la estabilidad política de sistema.

Ante esto se ha generado un nuevo ecosistema digital que ha sido denominado  como el "Gran Cortafuegos Chino" (en alusión a La Gran Muralla), el cual ha permitido el auge de sistemas digitales como Baidu (Motor de búsqueda), Weibo (Red para subir y compartir fotos y enlaces de vídeo) y WeChat; aplicación en la que además de la comunicación individual o grupal de chats y llamadas, es posible realizar casi cualquier transacción.   A través de los códigos QR de todos los establecimientos y servicios, es posible realizar transacciones comerciales mediante esta híbrida aplicación.

Una de ellas es el alquiler de bicicletas, las cuales están distribuidas en practicamente todo el país, pero en especial en Beijing (capital de China, conocida también como Pekín) donde las aceras y calles se ven inundadas de personas en este medio de transporte así como por una mascarilla en sus caras para evitar respirar la alta polución que tiene esta ciudad.

Respecto a la religión, el país no tiene una oficial, sino que se rige por un estado laico y una diversidad de religiones que abarca al budismo, confucionismo, taoismo así como al islam, entre otras. Del total de las 23 provincias de China, cinco han sido denominadas como regiones autónomas debido a su minoría étnica.

Su gastronomía tiene una rica variedad de alimentos relacionados no sólo con la sociedad, sino también con la filosofía y la medicina china.

El té es la bebida más consumida por los chinos, de manera tal que es común observar cómo se toma a practicamente cualquier hora del día; mientras que para las comidas principales, usualmente se consumen los alimentos acompañados de agua caliente, sin importar los 35º o hasta 40º grados que pueden alcanzar ciudades como Beijing durante el verano.

El Gran Salto y la apertura económica

Con el fin de la Guerra civil en 1949 y la victoria del Partido Comunista liderado por Mao Tse Tung, este líder se posicionó como uno de los forjadores de la China moderna.

Es por eso común, observar a lo largo de importantes lugares de Beijing y de las provincias, la imagen del mítico Mao, quien impulsó precisamente el Gran Salto entre 1958 y 1961, mediante una propuesta que combinó la industrialización con el desarrollo agrícola.

Para expertos, el Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia socialista de la antigua URSS para combinarlos en una única y original fórmula china.

Sin embargo, muchas de las políticas tuvieron el descontento popular, por lo que con la posterior muerte de Mao en 1976 y luego de millones de muertos durante el Gran Salto y la denominada Revolución Cultural, el país decidó abrirse económicamente al mundo.

China dio inicio su proceso de reforma y apertura económica a finales de 1978, representando uno de los acontecimientos más importantes en su economía. Desde entonces las reformas han sido relevantes, no sólo dentro del país, sino también fuera de él.

El objetivo era construir una economía de mercado socialista para poder modernizar el país. De esta forma, se creó un nuevo socialismo con características propiamente chinas, por lo que se desarrollaron dos fases para poner en marcha la apertura.

La primera se realizó a principios de los 80 e involucró la descolectivización de la agricultura, la apertura del país a la inversión extranjera y el permiso para iniciar nuevas empresas.

La segunda fase se realizó a finales de los 80 y durante los 90, y tuvo como protagonista la privatización y contratación de la mayor parte de la industria en manos del estado, el levantamiento del control de precios, las políticas proteccionistas y regulaciones, aunque los monopolios públicos en sectores como la banca y el petróleo, entre otros permanecieron.

Estos y otros cambios realizados en la política socioeconómica, ha logrado que desde 1978 y hasta el 2010, sea el país de más rápido crecimiento económico en el mundo con un promedio de 10% anual.

Hoy, China es la segunda economía más grande del mundo en términos de producto interior bruto nominal y la mayor economía del mundo en paridad de poder adquisitivo, lo que ha impulsado al país a nuevas acciones como la iniciativa de la Franja y la Ruta; plataforma de cooperación a la cual Costa Rica se vinculó este 2018.

China, Economía