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Las máscaras borucas son parte fundamental en el Juego de los Diablitos. Foto cortesía de Ricardo Araya.

Estudiante indígena obtuvo importante distinción en el Juego de los Diablitos de Boruca

9 de Febrero 2018 Por: Geovanni Jiménez Mata
  • Juego fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica.
  • Alumno cursa la carrera de Enseñanza de la Matemática con  Entornos Tecnológicos.

El Juego de los Diablitos de Boruca es una de las tradiciones indígenas más conocidas en el país, al punto de que el año anterior fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica.

Su nombre original es “Cagruv rojc” y es un ritual que tiene lugar entre el 30 de diciembre y 2 de enero de cada año en la zona de Boruca, así como a inicios de febrero en la localidad de Rey Curré.

Consiste en una representación de la lucha entre los aborígenes y los conquistadores españoles, respectivamente representados por varios indígenas borucas enmascarados de “diablitos” y uno solo caracterizado como toro.

Francisco (al centro), junto con dos de sus primos que participan como toreros en el Juego de los Diablitos. Foto cortesía de Ricardo Araya.

Francisco Fernández es un joven boruca que estudia desde el año anterior en la Sede Central de Cartago del Tecnológico de Costa Rica (TEC). El mes de diciembre anterior se volvió especial para él, ya que mientras estaba de vacaciones en su pueblo, fue nombrado como coordinador de toreros: uno de los puestos más altos en el Juego de los Diablitos.

Entre sus funciones, Francisco tuvo que velar porque se mantuviera el orden y se cumplieran las reglas durante la actividad; además de servir como enlace entre los Diablos Mayores (máxima autoridad) y los menores, que son los diablos que luchan contra el “toro”.

Me honró que me dieran esta oportunidad. Es muy importante porque refleja un gran nivel de confianza de los mayores hacia mí.  Creo que me eligieron porque me conocen como una persona puntual y bien preparada, ya que he pasado por todos los niveles anteriores en el Juego”, comentó Fernández.  

El Juego de los Diablitos de Boruca se realiza cada año y reúne a cientos de turistas nacionales y extranjeros, quienes visitan la zona especificamente para observar dicha tradición. Presenta la participación de miembros de varias generaciones de familias y finaliza con la derrota simbólica del toro español a manos de los diablitos. 


Conservación de cultura durante vida académica

Mientras camina por los pasillos del TEC en Cartago, Francisco aún recuerda como hace un año cuando entró a estudiar, todo era muy complicado para él. Estaba en la residencia cuando no tenía clases y no salía de ahí porque me daba miedo ir a Cartago Centro. Sentía que me iban a hacer algo malo en la calle y tenía otros temores”, aseguró Francisco sobre su adaptación a la vida fuera del territorio indígena.

Su carrera de Enseñanza de la Matemática con Entornos Tecnológicos la eligió porque, tal y cómo comentó, siempre se le fue muy bien en esa asignatura mientras hizo su secundaria en el Liceo Académico de Boruca. Además, tiene vocación por la docencia.

Francisco Fernández es parte del grupo de casi 30 indígenas que estudian en todas las sedes y centros académicos del TEC.

En el Juego de los Diablitos, los participantes representan una lucha entre los aborígenes (diablitos) y los conquistadores españoles (toro). Foto cortesía de Ricardo Araya.

Ellos se encuentran organizados en el grupo Estudiantes Indígenas del Tecnológico y cuentan con el respaldo del Plan para la Inclusión de los Pueblos Indígenas en la Educación, que existe en cuatro universidades estatales del país y que en la Institución está a cargo del Departamento de Trabajo Social y Salud.

De acuerdo con la licenciada Johanna Campos, funcionaria de dicho Departamento, lo que se busca es realizar acciones que acoplen en el TEC a los estudiantes indígenas propios de una zona o que se identifiquen como tales sin hacerlos perder sus costumbres. “Queremos que no se desliguen de sus vivencias, tradiciones y cultura. Es importante visibilizar el contexto del que vienen y hacerlos parte de la Institución sin cambiar eso”, señaló Campos.

Los indigenas que estudian en el TEC provienen de siete territorios distribuidos por todo el país. 

 

Juego de los Diablitos

Vídeo: Ricardo Araya.

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