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Una de las sesiones del taller Subjetividades Masculinas en Juego. Foto: Ruth Garita / OCM

Mucho más allá que un bigote

19 de Noviembre 2018 Por: Fernando Montero Bolaños

• TEC genera reflexión sobre el Día Internacional del Hombre.

A pesar de ser un día conmemorado en otros países desde el siglo pasado, en Costa Rica apenas empieza a escucharse la existencia del Día Internacional del Hombre, fundamentalmente centrado en una campaña publicitaria para que los varones se realicen el examen de la próstata, con el fin de evitar el cáncer más mortal en Costa Rica, solo superado por el de estómago y colon, según cifras de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Sin embargo, el Día Internacional del Hombre (DIH) se creó no solo para promocionar la salud física y emocional del varón, sino también para promover modelos masculinos positivos, celebrar sus contribuciones a la sociedad, fomentar la igualdad de género, denunciar la discriminación contra los hombres y crear un mundo más seguro y mejor. Así lo acordó el Comité de Coordinación del DIH desde el 2009. Posteriormente, recibió el apoyo de Ingeborg Breines, directora del Programa Mujeres y Cultura de Paz de la Unesco quien consideró que es “una excelente idea que proporcionará un poco de equilibrio entre géneros”.

En el marco de  la contribución a este tema, el Tecnológico de Costa Rica, por medio de la Oficina de Equidad de Género y el Departamento de Recursos Humanos por su parte, realiza periódicamente el taller Subjetividades Masculinas en Juego con el objetivo de que sus funcionarios cuestionen algunas de sus actitudes y comportamientos y experimenten otras formas de vivir la masculinidad. De acuerdo con Andrea Calvi, facilitador del Taller, el espacio está pensado para que los participantes hagan cosas fuera de lo común y rompan moldes socialmente impuestos.

“Como hombre me gustarían más espacios para expresar mis necesidades”, manifestó Luis Araya, chofer del Campus Tecnológico Local  San José, y participante del Taller Masculinidades Subjetivas en Juego del TEC. Foto: Fernando Montero / OCM

“Aprendí que la masculinidad se construye a partir de lo que yo quiero ser y no a partir de lo que debo ser en función de la sociedad”, resumió en su experiencia Alan Henderson, coordinador del Programa de Bachillerato Nocturno de la carrera de Administración de Empresas en el Campus Tecnológico Local de San José. Por su parte, Luis Araya, chofer de este mismo recinto del Tecnológico, destacó la importancia de que los hombres brinden y reciban afecto. “Tenemos necesidad de que nos quieran, de que nos amen, de compartir, de ser escuchados. Hombres y mujeres somos iguales y tenemos que vernos en igualdad de condiciones”, recalcó.

“Creo que este Taller es importante porque aprendemos que la subjetividad masculina no se trae de nacimiento, sino que es aprendida. Además, nos recuerda que los hombres tenemos los mismos derechos y que no debemos atemorizarnos a la hora de denunciar una injusticia o un acto de discriminación”, manifestó Alonso Elí Cerdas, funcionario de Servicios Generales del TEC.

Los tres participantes consultados coincidieron en la necesidad de generar un espacio de diálogo permanente y abierto entre los hombres de la Institución para revertir los efectos negativos que ha provocado la masculinidad tradicional al impedirle al varón expresar sus sentimientos, aflicciones y temores en público. En este sentido, Calvi recomienda la formación de grupos de autoreflexión para hombres e instalar espacios de crecimiento individual y colectivo.  La Oficina de Equidad de Género reafirna lo anterior a partir de una base de igualdad de género. 

Esta también fue la principal petición de los estudiantes del Campus Tecnológico Local San Carlos luego de la exhibición de la obra teatral “Entre Barrotes”, un monólogo sobre la masculinidad, realizado en setiembre pasado.  Esto gracias a  la Comisión del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Campus TEC de San Carlos. 

De acuerdo con María Salas, trabajadora social del Campus en  San Carlos, los asistentes manifestaron la necesidad de tener espacios de atención como hombres y ser atendidos por figuras masculinas que los comprendan mejor. “Nos dimos cuenta de la gran necesidad que tenemos de acompañar a nuestra población en la búsqueda de soluciones de muchas situaciones insanas que se viven día con día”, agregó Salas.

“Entre barrotes”, un monólogo que cuestiona los modelos de masculinidad que demanda la sociedad, fue presentado y comentado por los estudiantes del Campus Tecnológico Local San Carlos. Foto: Roberto Salguero

Además del desarrollo de este taller, tres funcionarios del TEC están participando en el curso Construcción de Masculinidades Igualitarias y Prevención de la Violencia, organizado por el Instituto WEM, para las instituciones que pertenecen al Sistema Nacional de Atención y Prevención de la Violencia contra las Mujeres (Planovi).

Uno de ellos es Sebastián Alegría, trabajador social del Centro Académico de Limón del TEC. Para él, la sociedad debe “brindar herramientas para que los hombres aprendamos a manejar nuestras emociones, desmitificar elementos del amor romántico y generar formas de vinculación interpersonal que propicien la empatía, la solidaridad y el respeto, democratizando la vida familiar y de pareja”. Entre otras actividades, Alegría sugiere desarrollar iniciativas de carácter socioeducativo entre la población estudiantil sobre el tema de masculinidades para prevenir la violencia de género de manera conjunta e integral.

Bajo esta concepción de igualdad entre hombres y mujeres, ha sido la Oficina de Equidad de Género la que ha promovido estos espacios y mantiene una acción permanente para que se mejoren las relaciones de poder, según indica la máster Laura Queralt, coordinadora de la Oficina de Equidad de Género.

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