Extensión universitaria en Limón

Mujeres indígenas de Talamanca fortalecen sus conocimientos tecnológicos y administrativos con apoyo del TEC

Impulso universitario público para cumplir necesidades de mujeres, sus comunidades y proyectos

 

Extensión en Talamanca considera distintas iniciativas socio-organizativos, tecnológicas y de formación administrativa

29 de Agosto 2023 Por: Kenneth Mora Pérez
mujeres indígenas de talamanca usando computadora

Extensionistas del TEC se movilizan a distintos punto de territorio indígena y cabécar con computadoras portátiles que son utilizadas para enseñar a mujeres de estas zonas el uso de estos dispositivos. Fotografía:  Ruth Garita.OCM

El impulso para que las poblaciones indígenas Cabécar y Bribrí en el cantón de Talamanca, Limón, conozcan más del uso de computadoras, gestión técnica administrativa, entre otras acciones, son parte de la labor que el Tecnológico de Costa Rica (TEC) promueve con su extensión universitaria.

Un ejemplo de esto son los talleres en el uso de sistemas operativos y herramientas de informática que realiza en mujeres de esta zona caribeña, así como capacitaciones y acompañamiento para el fortalecimiento de grupos de desarrollo comunitario.

Entre los beneficiarios está la Asociación de Mujeres Indígenas Cabécar Kábata Konana (Protectoras del Bosque y la Montaña), quienes han recibido soporte del TEC desde su constitución formal en noviembre del 2016.

La Asociación que concentra unos nueve grupos de comunidades como Gavilán Canta, China Kichá, Sibujú, San Vicente, Los Ángeles, Monte Sión y Orochico, así como El Progreso, ha impulsado su crecimiento de la mano de la universidad pública.

Así lo señala Marisela Fernández, presidenta de Kábata Konana, quien destaca clave el apoyo que han tenido por parte del TEC para cumplir necesidades de las asociadas, sus comunidades y proyectos.

“Es importante el conocimiento científico que nos ha traído el TEC respetando también nuestra cultura y conocimiento (…) Muchas mujeres hoy son jefas de hogar por lo que es elemental que sepamos nuevas cosas”. Marisela Fernández, presidenta de Kábata Konana Marisela Fernández, presidenta de Kábata Konana

Lo indicado por esta líder cabécar se ve reflejado en acciones concretas iniciadas por la Oficina de Equidad de Género del TEC hace unos 15 años en Talamanca. Mediante capacitaciones y talleres brindados por Ana Rosa Ruiz, Laura Queralt y otros extensionistas universitarios de esta y otras instancias universitarias, que han  impulsado espacios de conocimiento y concientización sobre contextos de violencia familiar, así como la creación de grupos organizados de mujeres y empoderamiento.

Queralt, actual coordinadora de la Oficina de Equidad de Género, destacó que estos conocimientos han sido clave para el desarrollo comunitario y ejecutar acciones de apoyo según las necesidades de las mujeres y no según el enfoque de lo que se supone requiere o piensa la universidad, lo que genera un proceso consensuado entre los extensionistas y la comunidad con mejores resultados.

“Priorizamos lo que nos dicen y no imponemos procesos. Escuchamos las necesidades de la sociedad mediante actividades participativas donde son las personas mismas de la comunidad quienes definen el trabajo y apoyo universitario”. Laura Queralt, Coordinadora Oficina de Equidad de Género.

El TEC continúa dejando una huella en Talamanca

Reactivación económica postpandemia

Parte de la escucha de las necesidades expuestas por las mujeres fue conocer cómo se usa una computadora, por lo que tomando su necesidad y buscando reducir la afectación ocasionada por la pandemia de Covid19 del 2020 y su extensión por unos dos años, el TEC mediante el Programa de Regionalización Interuniversitaria ejecutó un programa de reactivación productiva y socioeconómica para mujeres cabécares.

Con apoyo de la carrera de Ing. en Computación del Centro Académico Limón, así como de la Escuela de Administración de Empresas y la Oficina de Equidad de Género, se impartieron talleres en las mismas comunidades gracias a un laboratorio de computación portátil del TEC.

Las clases, desarrolladas bajo el calor de Talamanca, en las tradicionales casas cónicas. cabécar (conocidas como Ju tsi̱ní̱), en salones comunales, y en casas donde los fogones, la leña y otros artículos compartían algunas veces las extensiones y cargadores de computadoras, fueron los puntos donde se expandió el conocimiento tecnológico con las mujeres, jóvenes y otros indígenas que querían saber cómo usar el sistema operativo Windows, así como de hojas de cálculo de Excel.

"Es importante fortalecer la conexión con las personas y que puedan tener un primer contacto con una computadora (…) No solo para ellos es importante, sino también para uno como docente y persona ya que nos permite involucrarnos directamente con la comunidad” destacó el Ing. Allan Rodríguez Dávila, instructor de estos talleres que se han impartido ya a unas 75 personas cabécares.

Complementariamente, a las mujeres se les ha dado un acompañamiento en componentes de proyectos socio-organizativos, administrativo contable, así como de mercadeo, calidad y productividad.

Uno de los productos de este conocimiento y apoyo es la puesta en marcha de una panadería en la comunidad de Sibujú, la cual, impulsa la comercialización de distintos alimentos generados por las mujeres de esta zona.

Indígenas como administradores de empresas

Además del apoyo que da el TEC a las comunidades cabécar mediante estas capacitaciones en computación y componentes socio-organizativos, más allá del río Telire, también se siente la presencia de esta universidad.

El Centro de Capacitación Iriria Alakölpaú ubicado en Amubri de Talamanca es el punto donde los viernes por la noches y sábados por la mañana, un grupo de 26 indígenas se preparan para ser Técnicos en Administración de Empresas (TAE).

Este punto fue también clave pocos años atrás para la crear la Asociación de Guías Turísticos Indígenas Bribris de Talamanca (Agitubrit), organismo que obtuvo en el 2017 la declaratoria turística del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Patricia Hidalgo Obando forma parte de las personas que lleva el TAE en Iriria Alakölpaú. Para ella, el TEC es uno de los apoyos y una de las manos derechas que siempre se ha necesitado y que ha fortalecido muchas de las actividades de conocimiento tanto como persona, así como de Kabata Konana. Ella es en esta asociación la persona técnica local de agricultura en el proyecto de seguridad alimentaria que impulsa este grupo de mujeres.

“El Técnico en Administración es algo que siempre había querido sacar. Es una fortaleza para la organización, un paso más para seguir creciendo y continuar fortaleciendo todo lo que se ha venido haciendo”. Patricia Hidalgo Obando

Según señaló el extensionista y actual coordinador de la Dirección de Extensión, Allan Henderson, se impulsó nuevamente el TAE, de la mano de mejoras en Iriria Alakölpaú cuya actividad plena volvió este año con una restauración física y de equipo luego de dos años de estar afectado por secuelas de la pandemia.

Allan Henderson, extensionista del proyecto. Fotografía: Ruth Garita. OCM.

Para Henderson, la reimplementación del TAE en conjunto con los talleres de computación y las actividades socio productivas que se trabaja con las poblaciones cabécar y bribri, son un reflejo de cómo la extensión permite compartir y construir conocimiento para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

“La extensión nos permite llevar el conocimiento y experiencia a las comunidades, pero con un enfoque no invasivo, sino más bien construyendo soluciones a los problemas y buscando siempre mejorar la calidad de vida. Creemos que mediante la extensión podemos devolver esa inversión que hace cada ciudadano costarricense hace en la universidad pública para que podamos trabajar en pro del desarrollo del país” concluyó.