Razonamiento moral y crueldad hacia los animales. ¿Hay lugar para el razonamiento ético?

Por: Wilmer Casasola-Rivera

Bioeticista

wcasasola@tec.ac.cr

Escuela de Ciencias Sociales, TEC

3 de Abril 2024 Por: Redacción

Imagen ilustrativa. Freepik.

Esquemas de razonamiento moral

El razonamiento moral se puede explicar desde dos perspectivas básicas: teorías de la transmisión y teorías cognitivas del desarrollo moral. La primera afirma que las conductas morales son adquiridas por los sujetos a través de refuerzos, castigos, observación e imitación. Las conductas morales de un niño reflejan la influencia de sus padres y su entorno, adoptando aquellas aprobadas moralmente y evitando las que son rechazadas. Las acciones morales de un niño son un reflejo de las acciones morales de los adultos. La segunda perspectiva sostiene que el razonamiento moral en los niños está vinculado a sus habilidades cognitivas. Al potenciar estas habilidades, los niños mejoran la capacidad para el razonamiento moral y logran determinar por sí mismos si una acción es buena o mala, sin depender de mandatos externos. La falta de una adecuada estimulación de las habilidades cognitivas puede dificultar el desarrollo del razonamiento moral en los niños.

Desde la teoría de la transmisión, el niño aprende a diferenciar entre acciones buenas o malas a fuerza de práctica y escucha. “No, no, no, uy, uy, uy. Cuidado, pun-pun”. “Ahí viene el Viejo”, “Uy, ahí viene la Vieja fea”. Los progenitores, a través de estos portentosos consejos, orientan al párvulo en el camino de la prudencia existencial y en la incipiente gerontofobia.  En contraste con esta postura, la estimulación de habilidades cognitivas favorece el razonamiento moral en los niños.

Maltrato animal y aprendizaje moral

Nacemos sumergidos en un mundo moral. Si razonamos una situación, dilema o hecho moral, desde un valor moral aprendido y aceptado, el razonamiento podría ser tautológico: es moralmente correcto o incorrecto porque mis valores morales dicen que es correcto o incorrecto. No toda práctica moral es éticamente aceptable, como se verá en el siguiente caso sobre crueldad hacia los animales como parte de un aprendizaje moral familiar. Se trata de dos niños que realizan peleas de gallo con consentimiento explícito de los padres.

Abundio y Sixto (he cambiado los nombres reales) son niños de aproximadamente 8 años de edad. Viven en una zona rural. Mantenían una conversación normal de niños. De repente, hacen un giro abrupto en la conversación, y uno le dice al otro que ya tiene listo al “Saiyajin”. Inmediatamente, el otro replica que ellos también. Pero el párvulo aclara algo aterrador. Con fuerza en su tono de voz y con evidente orgullo, dice que el gallo de ellos ya tiene las cuchillas listas en las patas. Y como si tuviera un megáfono en el galillo, añade que, cuando el gallo de ellos agarre al otro, lo va a reventar, le va a cortar el cuello, lo va a matar de un solo… El otro niño, no se amedranta. Le dice que el gallo de ellos es buenísimo, pero que, si lo mata, no importa, porque tienen más. Están eufóricos por ver quién ganará… Se marchan en una clara disputa, donde brota y pringa sangre en el aire.

El razonamiento moral de estos niños es simple: los animales no sufren, no experimentan miedo, dolor, angustia. Los animales son objeto de diversión, de consumo, son juguetes. Se cumple la fórmula elemental: la moral se aprende por costumbre, por tradición. Estos niños arrastran una moral tóxica, dañina, cruel, que proviene de personas adultas. No logran razonar de otra forma porque el ambiente moral en el que conviven refuerza esta insensibilidad hacia otras criaturas vivientes. Estos niños crecerán reforzando esta actitud moral hacia todo ser viviente. Pero, evidentemente, existe un sistema que potencia esta crueldad moral. Deconstruir esta moral perversa es una tarea de educación ética. Un proyecto de educación ética que no existe, que no tiene relevancia social.

¿Hay lugar para el razonamiento ético?

La palabra moral deriva del latín y hace referencia, de forma general, a la costumbre. Las normas morales se derivan de las costumbres sociales y se aprenden por tradición. Cada sistema cultural tiene sus propios códigos morales que señalan lo que es correcto o incorrecto hacer en la convivencia social. La palabra ética deriva del griego y hace referencia al hábito, a la costumbre, al carácter o al modo de ser de los individuos. 

Pese a que existe una cierta equivalencia en el significado de estas palabras, se le atribuye a la ética un papel más teórico. La ética filosófica no se limita a explicar o fundamentar una cierta práctica moral, sino que puede tomar diferentes orientaciones, desde ofrecer modelos de análisis ante dilemas morales complejos hasta crear propuestas de pensamiento que responden a ciertas problemáticas sociales. En este sentido, la ética asume un papel propositivo, al formular principios para la acción que buscan cambiar la práctica moral. 

En la antigua Grecia, los sofistas demostraron que es posible cuestionar los propios hábitos morales. Se llamaba sofista a los maestros de retórica que vivieron en Atenas en los siglos V y IV a.e.c. Al observar las costumbres que cada pueblo asumía como correctas o incorrectas, los sofistas empezaron a reflexionar sobre sus propias costumbres y a evidenciar la relatividad de los valores y las normas de cada lugar. Esta disposición de criticar las costumbres y de proponer otros puntos de vista coincide con el ejercicio de la ética. Sin embargo, la ética, en tanto disciplina filosófica, adquiere relevancia a partir de figuras como Platón (c. 427-347) y Aristóteles (384-322). Desde luego, debemos resaltar la importancia de la filosofía helenística, que abarcó corrientes como el estoicismo y el epicureísmo, entre otras.

Ahora bien, como crecemos bajo un aprendizaje moral que nos señala lo que está bien y lo que está mal, ¿sería posible que cuestionemos un valor moral a través del razonamiento ético? Esto implica desarrollar la capacidad para cuestionar el propio sistema de valores morales y considerar otras formas de pensar. Por ejemplo, ¿podría la ética cambiar nuestra opinión moral respecto al aborto?

Pensemos en una persona que ha crecido en un sistema moral donde ser corrupto o deshonesto es una forma habitual de subsistencia económica, una especie de Rata de Wall Street (ofrezco disculpas a las ratas por utilizarlas como metáfora). ¿Podría un seminario de ética cambiar sus esquemas de razonamiento moral? ¿Un seminario de ética podría lograr que esta Rata de Wall Street deje de alterar estados financieros, evadir impuestos, ser tramposo en los negocios?

Impulsar el razonamiento ético ha sido una tarea de la Filosofía a lo largo de su desafortunada historia. No existe mejor medicina contra la estupidez y el pensamiento cuadrado que la filosofía, pero es una medicina que siempre está en negación. La filosofía existe como materia educativa por la resistencia de su enseñanza. Cada gobierno tiene algún ministro de la Estupidez que intenta desecharla. Cada universidad o colegio cuenta con ejecutivos de la ignorancia que quieren desechar la ética o la filosofía porque no es económicamente rentable. Cada salón de clases tiene un estudiante que bosteza ante el conocimiento filosófico desde una portentosa ignorancia intelectual. La ética es parte de esta lucha filosófica en contra del letargo cognitivo. Pese a todo, la Filosofía es un conocimiento humanístico que no sufre depreciación. 

Pero si existe tanta resistencia, tanto obstáculo para la ética filosófica, ¿cómo impulsar el razonamiento ético como una herramienta para educar sobre maltrato animal? Hoy estamos más interesados en emprender luchas ideológicas para utilizar una “e” al final de una palabra, como emblema de inclusión, que trabajar realmente por una inclusión social justa y equitativa. Promovemos el derecho a la autopercepción, mientras anulamos la presencia de los más vulnerables. Sería maravilloso que los animales pudieran comunicar que se autoperciben como seres humanos. Quizás así podrían evitar el desafortunado destino de ser descuartizados y exhibidos en un supermercado. Pero un animal, al igual que un feto, tiene la pequeña desventaja social que no puede reclamar el derecho a vivir.

¿Cómo contribuye la ética en la lucha por la liberación animal? La ética identifica situaciones problemáticas y proporciona herramientas conceptuales para su análisis y reflexión. La ética animal podría analizar, entre otros aspectos, las condiciones de crueldad a las que son sometidos los animales, alentándonos a adoptar una postura, tomar decisiones y emprender acciones éticas. Una persona, con cierta capacidad racional, al leer o escuchar sobre esta ética animal, adoptará una postura en relación con la crueldad hacia los animales, tomará explícita o implícitamente una decisión y actuará en consecuencia. Esta persona podría asumir, al menos, tres alternativas básicas: 1) Ignorar la propuesta ética y reafirmar su actitud moral hacia los animales como objetos de consumo humano, 2) Ser consciente del problema, pero asumir una actitud moral de indiferencia ante la crueldad que se ejerce hacia los animales, 3) Reconsiderar su postura moral y asumir un compromiso a favor de los animales.

En Costa Rica el maltrato hacia los animales prevalece porque asumimos una postura de indiferencia moral ante esta problemática social. Existe toda una estructura que alimenta esta indiferencia: el sistema educativo, desde primaria hasta secundaria, no proporciona espacio para la reflexión ética animal; las municipalidades no se interesan en programas de educación comunitaria a favor de los animales en condición de maltrato; las instancias a cargo, como SENASA, tienen una postura bienestaristas sin interés en gestionar adecuadamente el problema social de la crueldad animal; la mayoría de diputados en el poder mantienen un enfoque utilitarista donde los animales, no importan;  las universidades no apoyan con programas de acción social a favor de estas poblaciones vulnerables. El panorama es desolador.

La tarea la asumen los rescatistas independientes, quienes realizan una extraordinaria labor social a favor de los animales que son víctimas de la crueldad humana. Sin embargo, el tumor moral continúa. Un sistema moral lo patrocina. La condición social de los animales no es relevante para la mayoría.

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Las opiniones aquí vertidas no representan la posición de la Oficina de Comunicación y Mercadeo y/o el Tecnológico de Costa Rica (TEC).

Opinión, bioética, Escuela de Ciencias Sociales, maltrato animal