Walter Ferguson y su aporte musical ganan en XXV edición del Premio Calidad de Vida

  • El Programa de Equidad de Género del TEC también recibió una mención honorífica por promover el empoderamiento y desarrollo socioeconómico de la población indígena de Talamanca.
23 de Octubre 2017 Por: Geovanni Jiménez Mata
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El músico limonense ganó la categoría Persona Física en el Premio Calidad de Vida, debido a su aporte a la conservación del folclore afrocaribeño del país. Imagen: Defensoría de los Habitantes.

Él lleva décadas cantando la historia, penas y glorias del pueblo de Limón, específicamente de la región de Cahuita. Es un señor de 98 años de edad que es reconocido en Costa Rica por sus esfuerzos en la conservación de la identidad caribeña mediante su música calypso.

Aunque es nacido en la fronteriza localidad de Guabito en Panamá, Walter Ferguson ha residido toda su vida en territorio costarricense, adoptando mejor que nadie la nacionalidad, al punto de haberse convertido en la principal figura de ese género musical en el país.

Conocido también como “Mister Gavitt”, este representante del folclore afrocaribeño nacional ganó recientemente el Premio Aportes al Mejoramiento de la Calidad de Vida en la categoría “Persona física”.

Esta es una distinción otorgada cada año por la Defensoría de los Habitantes en conjunto con el Consejo Nacional de Rectores (Conare) precisamente a las entidades, organizaciones y personas que con su trabajo contribuyen al mejoramiento de las condiciones de vida en el país.  

El reconocimiento al músico fue de los instantes más emotivos para los presentes en el Teatro Melico Salazar durante la entrega del Premio. Por su avanzada edad, Ferguson Byfield no pudo asistir y en el momento en que se anunció al limonense como ganador, sus familiares y amistades subieron al escenario entre lágrimas de felicidad para recibir la estatuilla a su nombre.

“Cuando Walter ha visto algunas injusticias que han sucedido en Cahuita, las ha atacado psicológicamente mediante el calypso. Él tuvo que trabajar duro para sostener a la familia durante su vida. Este premio es importante porque es un ícono de nuestra comunidad y hemos aprendido bastante de él”, destacó el señor Claudio Reid Brown, amigo personal de Ferguson y quien recibió la distinción a nombre del homeajeado.

Por otra parte, Sasha Johnson -nieta de don Walter- describió la música de su abuelo como importante por la parte histórica. “Él canta sobre cosas que vivió él mismo y también el pueblo. Cada vez que escucho una de sus canciones siento un orgullo grandísimo. Mis hijas y yo nos las sabemos todas y siempre las cantamos. Hay personas que viajan desde otros países a visitarlo y conversar con él”, relató emocionada la joven, quien describió además a su abuelo como una persona luchadora, tranquila y cercana a la familia.

Algunas de las canciones más reconocidas de don Walter Ferguson son: “Cabin in the wata”, “Computer”, “Carolyne” y “Rumba en Cahuita”.

Además del honor otorgado a Ferguson, también se premiaron las categorías de Entidad Pública, en donde la Brigada de Atención Psicosocial en Emergencias y Desastres de la Universidad de Costa Rica (UCR) ganó debido a su trabajo reconstruyendo proyectos de vida de personas afectadas por esas situaciones.

Mientras tanto, la Asociación Abacor –perteneciente al Banco de Alimentos- se hizo con la distinción “Organización de la Sociedad Civil”. El mérito lo obtuvo por contribuir al rescate de alimentos y atender poblaciones vulnerables en el país.
 

TEC recibe mención honorífica 

Finalmente, no se puede dejar de lado la mención honorifica que obtuvo una instancia del Tecnológico de Costa Rica (TEC). Por promover el empoderamiento y desarrollo socioeconómico de la población indígena de Talamanca, el Programa de Equidad de Género de la Institución fue galardonado con un reconocimiento especial por la organización del Premio.

Según explicó la máster Ana Rosa Ruiz, coordinadora de este proyecto, obtener esta distinción es un premio a un trabajo que realmente ha dado frutos en beneficio de la Asociación de mujeres Alakolpa Kaneuuak de Talamanca. “Es un reconocimiento al trabajo que hemos venido haciendo. El quedar dentro de las menciones es muy importante porque competimos con proyectos de gran envergadura. Nos sentimos realmente muy felices de que el trabajo que venimos desarrollando se valore y se visibilice”, aseveró Ruiz.

Otros de los reconocimientos otorgados fueron a la organización Marviva por motivar el uso racional de los recursos marinos y a la señora Adilia Solís por contribuir a los derechos de la población transfronteriza.

Luego de su inicio en el año de 1992, esta fue la vigésimo quinta edición de los Premios Calidad de Vida y al igual que cada edición, el trofeo brindado a cada ganador consistió en una obra artesanal cuyo nombre es “La naturaleza herida”.

A continuación, presentamos una galería de imágenes de la premiación.

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