Los edificios digitales o inteligentes han llegado para cambiar la manera de trabajar en las empresas. Foto con fines ilustrativos/Pexels.com

Congreso TOB presentó exposiciones en temas varios

Tecnología inteligente en edificios aumenta el rendimiento, protege la naturaleza y ahorra costos

17 de Agosto 2018 Por: Geovanni Jiménez Mata
  • Sistemas de medición, monitoreo y control permiten una eficiencia mayor de las estructuras y sus trabajadores.

Todos en algún momento de nuestra vida hemos visto películas o series de televisión en las que aparecen edificios “inteligentes”, de esos que entienden y obedecen ordenes de las personas que los habitan.

Habilidades futuristas que parecen irreales, con casas y oficinas que poseen capacidades cognitivas similares a las humanas; nos impresionan y nos hacen preguntarnos si en algún momento de la historia las podríamos llegar a experimentar frente a frente.

No exactamente como lo describe el primer párrafo, pero ese momento en la revolución tecnológica ha llegado y los “edificios disruptivos para la sostenibilidad” son una realidad.

Como su nombre lo advierte, dichas estructuras están provocando en los más desarrollados de los países, una ruptura histórica en el concepto de instalaciones para vivienda y trabajo. Debido a la amplitud del tema, en esta nota nos referiremos solo a las innovaciones aplicadas en los espacios laborales y el impacto positivo que tienen en la economía, medio ambiente y la salud de sus ocupantes.

Recientemente, se llevó a cabo en el Tecnológico de Costa Rica (TEC), un evento llamado Technology On Bussiness, mejor conocido como TOB. Esta actividad consistió en tres días de exposiciones, charlas, conversatorios y talleres; en los cuales expertos en diferentes temas relacionados con la tecnología y tendencias actuales en los negocios, compartieron con la Comunidad Institucional su conocimiento y experiencia.

El ingeniero Javier Brenes se encargó de exponer los beneficios de los edificios digitales. Foto: Geovanni Jiménez/OCM.

El ingeniero Javier Brenes, de la empresa BIS Projects, dirigió una de esas exposiciones. En este más que llamativo espacio, el ponente invitado mostró cómo innovadores sistemas permiten el uso eficiente de los recursos (agua, electricidad, etc), así como la correcta aclimatación artificial del interior de las oficinas y otras novedosas tecnologías aplicadas en los edificios.

No parece necesario explicar los beneficios que genera el consumo correcto de los recursos, ya que por sí sola se entiende como una práctica ahorradora y saludable para la naturaleza. “El 30% de las emisiones de dióxido de carbono se producen debido al consumo de energía en los edificios de oficinas”, explicó Brenes.

Más impresionante resulta enterarse de cómo la tecnología en los espacios de trabajo ha prevenido y hasta curado enfermedades en los funcionarios de las empresas que han invertido en esta área.

El profesional detalló como el “síndrome del edificio enfermo”, provoca en las personas que lo habitan problemas de salud como resfriados, afectaciones respiratorias y alergias. Además, es común que exista fatiga mental. Todas estas condiciones llevan a una caída en el rendimiento laboral de los trabajadores y pérdidas económicas que ascienden anualmente a 10 millones de dólares en Estados Unidos.

Otro concepto que sale a colación con el tema de los edificios digitales o inteligentes es el de “Internet de las cosas” (conocido internacionalmente como IoT), es decir, aquella conexión digital que existe entre objetos de uso común en la vida cotidiana y el Internet.

Algunos de los sistemas que se aplican mediante esta tecnología en los edificios digitales o inteligentes son los sensores, actuadores (máquinas que se activan) y software controlador. “Estos aprovechan los grandes volúmenes de datos y la supervisión en tiempo real para que los edificios sean más seguros, eficientes y saludables”, acotó Brenes.

Los aspectos que pueden ser controlados por estos elementos son los siguientes:

  • Iluminación.
  • Climatización.
  • Energía.
  • Agua.
  • Ambiente interno y externo.

La eficiencia de recursos, confort laboral y demás beneficios que brinda esta tecnología estructural llevan al ahorro de entre 20 y 40% del consumo energético. Además, permite que las empresas obtengan importantes certificaciones de calidad que aumentan el valor de su trabajo. “Se estima que la ganancia en la productividad de una compañía se eleva hasta en un 15% cuando se instalan sistemas inteligentes en los edificios”, agregó el expositor.

Algunos de los establecimientos en donde más significativa resulta la instalación de estos recursos son los aeropuertos, centros comerciales, fábricas, hospitales y hoteles. Las mejoras en calidad del agua, disminución de ruido, iluminación, ventilación, calidad del aire, temperatura, humedad y la seguridad son las que han llevado a un ascenso productivo estadounidense estimado superior a los 25 billones de dólares.

El Auditorio Nacional es uno de los espacios que cuentan con esta tecnología en Costa Rica, así como algunos hoteles de playa y edificios de compañías privadas.

Los países más desarrollados en esta temática son Holanda, Estados Unidos, España, Japón y Emiratos Árabes Unidos.

Además de la presentación sobre edificios disruptivos, el congreso TOB contó con charlas sobre las criptomonedas, redes sociales en los negocios, comercio conversacional, ecosistemas emprendedores y las mujeres en los negocios.

Este evento fue organizado por estudiantes de la carrera de Administración de Tecnología de Información y el Área Académica de la misma.

TOB, Internet de las cosas, edificio, Inteligencia Artificial