Cuando Dwane James Barthley se graduó del colegio no sintió afinidad por las opciones que le daban las universidades en su natal Limón. Pero eso cambió en 2014, cuando el TEC abrió el Centro Académico de Limón (CAL) y con este la oportunidad de estudiar la que hoy es su profesión: Ingeniería en Producción Industrial.
Este 20 de marzo Dwane se graduó del TEC, tras una aventura que tuvo muchas vueltas y se atrasó por combinar estudios y trabajo. En la ceremonía abundaron los aplausos y abrazos. Tanto amistades como docentes, y hasta autoridades, le reconocen como fundador del movimiento estudiantil en el CAL y gestor de varias luchas para mejorar las condiciones en la sede.
“Para mí ser graduado del TEC significa esfuerzo y dedicatoria. Tuve un camino muy largo porque tuve que estudiar y trabajar, pero siempre estuve enfocado en terminar y sacar mi carrera”, contó James.
James fue parte de las 20 nuevas personas profesionales que recibieron títulos en las carreras de Ingeniería en Computación, Ingeniería en Producción Industrial y Administración de Empresas.
Responsabilidad con la sociedad
Por su parte, la rectora del TEC, Ing. María Estrada Sánchez, recordó a las personas graduandas su responsabilidad como profesionales de esta Institución:
"El conocimiento debe estar al servicio constante de la sociedad; necesitamos personas comprometidas con su entorno y capaces de innovar para el bienestar común", expresó Estrada.
Mientras que el director del CAL, máster Diego Noguera Mena, resaltó la resiliencia de las personas estudiantes, ya que debieron enfrentar las vicisitudes de la pandemia por el COVID-21 y muchas otras pruebas para conseguir sus títulos.
Este fue el acto de graduación número 358 y con este se culminan las graduaciones ordinarias del primer semestre de 2026 en el TEC. En total, 778 personas se graduaron.
Este evento no solo marca el fin de una etapa académica, sino que resalta el impacto transformador de la educación superior pública en la región Huetar Atlántica.