El Tecnológico de Costa Rica (TEC), por medio del Programa de Residencias Estudiantiles Cartago (PRE), desarrolla talleres orientados a la población de nuevo ingreso y regular, en tres ejes temáticos: “Masculinidades”, “Sororidad como factor protector y construcción de red de apoyo estudiantil”, y “Desarraigo como factor de riesgo ante la violencia sexual”.
Los talleres buscan ser un espacio de construcción, diálogo e interacción, con las personas usuarias del PRE, de acuerdo con Johanna Campos Coto, asesora estudiantil del Departamento de Becas y Gestión Social.
Se procura la participación del estudiantado, principalmente por medio de la escucha ante los sentires y vivencias cotidianas, tanto de su entorno estudiantil como de sus núcleos familiares, destacó la asesora estudiantil.
Estos espacios se realizan desde hace ya varios años en coordinación con la Oficina de Equidad de Género tanto en la Sede de Cartago como en el Campus Tecnológico Local San Carlos.
Las Residencias Estudiantiles constituyen un servicio que ofrece la Institución con el propósito de favorecer tanto la atracción como la permanencia de estudiantes en condición socioeconómica limitada, especialmente aquellos que provienen de zonas de difícil acceso o alejadas del campus donde se imparte su carrera.
"Se trata de darles algunas herramientas para mejorar la convivencia, para comunicarse, para que puedan negociar y de repente, encontrar soluciones alternativas a algunos comportamientos en su experiencia en el TEC".
"Los espacios buscan informar, concientizar y principalmente brindar herramientas a la población estudiantil como parte de la formación integral que promueve el PRE",
Campos añadió que más allá de una formación integral y de contribuir al proceso de permanencia de la población estudiantil al sistema educativo, esta iniciativa tiene un alcance que incluye su faceta estudiantil e incide en sus relaciones personales, núcleos familiares y entorno en general.
"El Tecnológico como institución educativa no sólo busca formar profesionales, sino también formar seres humanos capaces de responder a los desafíos culturales y sociales que enfrentan desde su vida universitaria".
Talleres propician un espacio seguro
Desde el tema de masculinidades, no sólo se efectúa una reflexión crítica sobre los mandatos sociales, sobre lo que significa ser hombre, sino que se brindan las herramientas para adentrarse en la adopción de nuevas masculinidades, que posibilitan a la población estudiantil contar con mayores herramientas de afrontamiento para su vida personal y estudiantil.
En el caso de los talleres de sororidad facilitados por la psicóloga Hellen Cordero Araya, estos permiten a las universitarias construir alianzas entre las mujeres, que comparten la experiencia de estudiar en una universidad pública mayoritariamente conformada por hombres, donde fomentar redes de apoyo se convierte en una estrategia fundamental.
Finalmente, con el tema de desarraigo desarrollado por Sharling Hernández Jiménez, se busca atender una realidad país que también ha tenido lugar dentro del programa, en donde las mujeres jóvenes de zonas rurales y con una condición socioeconómica limitada enfrentan una complejidad que las vulnera y expone a sufrir diversos tipos de violencia.