TEC participa en conteo de aves para medir la salud del ecosistema en el Corredor Biológico Río Torres

El conteo de aves es la segunda estrategia de conservación más importante del país.
30 de Abril 2026
Proyección Universitaria
En total, fue posible contabilizar 35 especies. (Fotografía: Irina Grajales / TEC)

El Tecnológico de Costa Rica (TEC) reafirma su compromiso con la sostenibilidad y la protección ambiental mediante su participación en el conteo de aves del Corredor Biológico Interurbano Río Torres, una iniciativa que permite evaluar la salud de los ecosistemas urbanos a través del monitoreo de la biodiversidad.

La actividad, correspondiente al conteo de época seca, forma parte de un esfuerzo articulado entre instituciones públicas, academia y organizaciones, orientado a generar información clave para la conservación en la Gran Área Metropolitana. 

Muestra el conteo de aves
Elaborado por Irina Grajales / TEC, basado en la información suministrada durante la jornada.

El TEC, mediante el Campus Tecnológico Local San José, se integra activamente al comité local del corredor, contribuyendo con acciones de monitoreo, análisis y acompañamiento técnico.

De acuerdo con Gabriel Masís, responsable por parte del TEC, esta participación se enmarca en una estrategia nacional impulsada por el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE):

“El Tecnológico de Costa Rica participa como parte del Corredor Biológico Interurbano Río Torres, una iniciativa que integra a diversas instituciones dentro de una estrategia nacional de conservación. Este corredor constituye la segunda estrategia de conservación más importante del país, después de los parques nacionales y las reservas forestales”, comentó Masís.

El conteo de aves es una de las principales metodologías para conocer el estado de los ecosistemas. Estas especies funcionan como indicadores naturales, ya que su presencia, diversidad y comportamiento reflejan las condiciones ambientales del entorno.

La actividad se realiza dos veces al año (durante la época seca y en diciembre, en el conteo navideño) lo que permite construir una base de datos que facilita el análisis estadístico y el seguimiento de las poblaciones a lo largo del tiempo.

En la fotografía la guía explica la ruta
La observación inició a las 6:00 am y se desarrolló a lo largo de 4 horas. (Fotografía: Irina Grajales / TEC). 

Para Adriana Baltodano Fuentes, encargada de la identificación de aves durante la jornada, este tipo de ejercicios es clave:

“Para poder cuidar la biodiversidad necesitamos entenderla, y para entenderla necesitamos saber qué es lo que hay”, afirmó Baltonado.

Además, la especialista explicó que los datos recolectados permiten analizar fenómenos como la migración de especies, el cambio climático y las transformaciones en el uso del suelo.

La participación del TEC en este tipo de iniciativas fortalece su rol como generador de conocimiento y actor clave en la articulación de esfuerzos para la conservación ambiental en entornos urbanos.

A través de su vinculación con el Corredor Biológico Interurbano Río Torres, la institución contribuye no solo al monitoreo de la biodiversidad, sino también al fortalecimiento de estrategias de gestión ambiental que integran ciencia, comunidad y política pública.

El Corredor Biológico Interurbano Río Torres es una iniciativa que reúne a 16 múltiples actores comprometidos con la conservación, entre ellos:

El conteo de aves evidencia cómo la ciencia y la colaboración interinstitucional se convierten en herramientas fundamentales para comprender y proteger los ecosistemas urbanos, donde cada registro aporta información valiosa para la toma de decisiones en materia ambiental.