El Tecnológico de Costa Rica (TEC), a través de un proyecto de extensión, está fortaleciendo significativamente el trabajo de personas productoras, emprendedoras y colaboradoras de la Corporación Hortícola Nacional (CHN).
Esta iniciativa tiene un doble objetivo: ayudar al crecimiento de los emprendimientos locales con conocimiento técnico y, simultáneamente, disminuir el desperdicio de alimentos, impulsando conceptos clave como trazabilidad e inocuidad.
Los resultados de esta transferencia de conocimiento son tangibles. Por ejemplo, Miriam Rodríguez Bonilla, quien se dedica a la venta de fruta picada, ha fortalecido su negocio gracias a las capacitaciones del TEC, logrando mejorar sus “competencias, habilidades y conocimiento técnico”.
El equipo de docentes y extensionistas, conformado por Carolina Guadamuz Mayorga, Tania Villarreal Marchena y Randall Chaves Abarca, enfatiza la importancia de la calidad y la seguridad alimentaria. Guadamuz subraya que: “La inocuidad alimentaria no es negociable”.
Las capacitaciones especializadas buscan potenciar los productos y reducir rechazos y pérdidas de alimentos al enfocarse en áreas esenciales:
- Buenas Prácticas de Manufactura.
- Manejo Postcosecha.
- Manipulación de Alimentos (con una certificación avalada por el INA).
De esta manera, el TEC reafirma su compromiso de poner la ciencia y la tecnología al servicio del sector productivo nacional, elevando la calidad y el valor de su producción.
Proyecto de extensión
Mejoramiento de las competencias técnicas, enfocadas en la calidad e inocuidad alimentaria para los encadenamientos agroindustriales de la Corporación Hortícola Nacional, Oreamuno, Cartago.
Trazabilidad e inocuidad
Este proyecto responde a una falta de trazabilidad en la producción agrícola, es decir, problemas en el control o rastreo de la trayectoria de los productos a lo largo de la cadena de suministro. Además, se identificó la necesidad de capacitación y conocimiento sobre lo que es inocuidad, o sea la garantía de que los alimentos sean seguros para el consumo y de mejor calidad.
Otro aspecto relevante es el tema del control ambiental, por lo que abordaron el manejo poscosecha de productos perecederos, esto se refiere a los pasos a seguir para evitar que los productos se dañen o pierdan valor después de cosechados, a través de prácticas adecuadas de lavado, desinfección, manipulación, refrigeración, empaque, almacenamiento, transporte y comercialización. De esta manera, el TEC contribuye a mejorar la eficiencia de los procesos operativos.
“El apoyo de la academia en temas sanitarios y de agricultura es crucial, nos permite guiar por medio de información técnica y científica a los colaboradores y productores, y, de esta forma, potenciar sus productos en el mercado con estándares de calidad e inocuidad”, dijo Guadamuz.
Capacitaciones dinámicas
Ana María Mata Chaverri, estudiante de la carrera de Ingeniería en Agronegocios, brindó asistencia a quienes imparten las capacitaciones, con el fin de que las clases sean más dinámicas y atractivas.
María convirtió la materia de folletos, reglamentos y normativas, en material didáctico, presentaciones y actividades lúdicas. La idea es ofrecer una enseñanza y un aprendizaje más sencillos, de manera que se facilite la comprensión de los temas.
Por ejemplo, se realizan juegos de memoria, rompecabezas y sopas de letras. “Son actividades que se salen de la dinámica o de la estructura de una clase magistral, para adquirir los conocimientos de una manera más orgánica”, comentó Mata.
“Para mí, dedicarles tiempo a estas capacitaciones es aprender genuinamente del sector agro, no solo de la mano de los profesores de la carrera, sino de personas que se capacitan y trabajan día a día en el campo, así como de administrativos que laboran en la planta” .